Tratamiento y qué hacer ante el diagnóstico de Síndrome de Tourette

Tratamiento

“El Síndrome de Tourette tiene múltiples tratamientos, de distintos campos de ciencia que van desde la Medicina con tratamiento con psicofármacos, hasta la Psicología, dentro de la cual, el enfoque conductual ha desarrollado distintas intervenciones.

El tratamiento de este síndrome, se aborda de forma multidisciplinaria. Por ser un trastorno complejo, requiere de un enfoque integral, desde la medicina, la farmacología, y desde la información a la familia, a los maestros y a los compañeros del paciente, sobre su situación. Aunque hoy existen medicamentos para combatir el problema, se ha visto que el alivio que producen es transitorio y que tienen efectos colaterales.

Pero lo más importante, es descubrir tanto en adultos como en niños si están presentes otros trastornos, el tratarlos en forma adecuada, aparte de mejorarles la vida a estos pacientes, generalmente disminuye el estrés y, por esa vía la frecuencia con que se repiten los tics.

Qué hacer ante el diagnóstico de Síndrome de Tourette

#1. Busque un médico especialista en el tema. El podrá recomendarle el tratamiento más adecuado ya que las características personales y los trastornos concomitantes y su severidad son diferentes en cada caso. Dicho tratamiento puede contemplar algún tipo de terapia, sea psicológica, ocupacional, física o farmacológica, pero recuerde que la escogencia de una u otra terapia o de la combinación de ellas dependerá de las peculiaridades de cada individuo. En el caso de los medicamentos, algunas personas no necesitan utilizarlos, mientras que otras se ven muy beneficiadas al emplear aquel que, tomando en cuenta sus características, es el apropiado para él o ella.

#2. Busque un grupo de apoyo. El diagnóstico de Síndrome de Tourette puede provocar gran variedad de emociones y reacciones, tanto en quien lo padece como en los demás miembros de la familia, tales como depresión, ansiedad, confusión, temores, culpa, etc. Un grupo de apoyo es un grupo de personas que al haber pasado por situaciones similares a la suya pueden escucharle con respeto, comprenderle y aconsejarle. El Síndrome de Tourette es un trastorno hasta ahora poco conocido pero presente en todo el mundo. En Costa Rica existe ya una asociación de ST. Si usted vive en otro país, es probable que en ese lugar ya exista un grupo organizado de pacientes o familias con este trastorno dispuestas a compartir sus experiencias con usted. Si no lo hay, puede recurrir a grupos de otros países a los que puede tener acceso por medio de Internet, teléfono o correo electrónico.

#3. Informe al personal docente y administrativo del centro de estudios al que asista la persona con ST. Nuestra asociación pone a su disposición un taller sobre Síndrome de Tourette dirigido al personal de instituciones educativas con el objetivo de mejorar el manejo del proceso de enseñanza-aprendizaje en personas con este trastorno.

#4. Realice solicitud formal de los apoyos educativos necesarios. Las leyes de nuestro país protegen a las personas con necesidades educativas especiales y las instituciones educativas están en obligación de brindar apoyos educativos y realizar adecuaciones curriculares apropiadas a las necesidades de cada persona.

#5. Eduque acerca del ST a las personas con las que el o ella convive. Los familiares, compañeros, amigos deben ser enterados del trastorno que la persona padece y las causas y características del mismo. El conocimiento sobre ST ayudará a las personas a manejar de forma más natural sus reacciones ante la presencia de los tics, evitará malos entendidos, debilitará los mitos y estereotipos acerca del ST; y en quien lo presenta disminuirá la tensión provocada por la necesidad de reprimir los tics para intentar ocultarlos.

#6. Procure no interrumpir los tics, ya sean estos movimientos o vocalizaciones. Al no poder realizar los tics de la forma “correcta” las personas tienen la necesidad de repetirlo hasta que este “salga como debe ser”. Además, la interrupción, aunque se realice con la intención de tranquilizarle, puede generar más ansiedad y hasta enojo. ” (López, C. 2010).